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Pelota
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La
pelota ha sido practicada
desde
antiguo en el territorio vasco. El juego original
de carácter rural, se fue transformando en espectáculo
al que acudía un público ciudadano para hacer
una apuesta. Y era natural que así fuere, pues
los empresarios construían los frontones industriales
en los núcleos urbanos de elevada población para
asegurarse una clientela que hiciera posible el
mantenimiento del negocio. Esta transformación
se produjo en el último tercio del siglo pasado.
Paralelamente ocurre la universalización de la
pelota. La emigración hacia América crea núcleos
importantes vascos en las principales ciudades
del nuevo continente. Devotos de la tradición
en todos los órdenes de vida, costumbres y creencias
el vasco desea divertirse al modo del País de
origen. Y construye frontones donde practica el
viejo juego secular. El juego de la pelota, en
su evolución, ha llegado a practicarse en un gran
número de especialidades.
La mano
La pelota a mano es la modalidad que más pasión
despierta en el pueblo vasco. La mano es un deporte
particularmente duro. Se juega con una pelota,
de más de 100 gramos de peso, que es golpeada
con la mano abierta. Es una modalidad reciente.
Las reglas se fijaron en el último tercio del
pasado siglo. Pero en este espacio de tiempo se
ha constituido en la especialidad reina. EL REBOTE
Ha sido calificado como el rey de los juegos de
pelota. En el rebote la pelota no se lanza contra
un frontis sino que va desde un campo a otro.
El rebote se juega en un campo rectangular, llano
y de longitud entre los 70 y 100 metros. El campo
se divide en dos zonas, con áreas delimitadas
que juegan un papel diverso en el juego. Cada
bando lleva cinco jugadores provistos de guantes
de mimbre de diversa dimensión. El tanteo es similar
al utilizado en el tenis, con un límite de cuarenta
tantos y parciales de quince. El rebote es un
juego desgraciadamente en desuso, con pocos equipos
representando a pueblos de Gipuzkoa e Iparralde.
La pala
La pala tiene muchas dificultades de manejo. Requiere
canchas grandes, pelotas de gran toque y mucha
fuerza y habilidad. Por ello se han buscado modalidades
más fáciles que son las practicadas popularmente:
la pala corta y la paleta.
La cesta
Con
la mano y la pala se impacta violentamente la
pelota para impulsarla. En los juegos de cesta,
en cambio, se recoge la pelota ampliando el tiempo
en que permanece inmóvil antes de cambiar la trayectoria.
El antecedente de la cesta es el guante de cuero,
inicialmente pensando para proteger la mano. Era,
en un principio, corto y ancho. La experiencia
enseñó que cuanto mayor fuera la longitud de la
cesta con más fuerza se disparaba la pelota. La
cesta fue alargándose y estrechándose. Y dio origen
a las dos modalidades clásicas: el remonte y la
cesta punta. El remonte, juego de gran elegancia,
tuvo su época de oro primero con Irigoyen y luego
con Jesús Abrego, que debutó en 1924. Se practica
en dos frontones industriales: el Euskal Jai,
de Iruña y el Galarreta, de Hernani. La cesta
punta, más espectacular, ha alcanzado proyección
internacional, con frontones en varios países.
Su práctica, en Euskal Herria se reduce a Bizkaia
y a los torneos veraniegos de Iparralde.
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